MUSEO DE ARQUEOLOGÍA DE CATALUNYA - OLÈRDOLA

En el Massís del Garraf, dentro del Parc Natural del mismo nombre, se halla este enclave estratégico. Las montañas resultan un importante elemento de protección que, junto con la abundancia de recursos, hicieron de la zona un espacio privilegiado para la ocupación humana, como muestran los vestigios de 4.000 años de ocupación.

Los restos materiales más antiguos fechan de la edad del bronce. Los primeros restos urbanos corresponden a un asentamiento amurallado de la edad del hierro y un poblado fortificado ibérico. A partir de la llegada de los romanos, este enclave fue esencial para el proceso de control y reorganización de la zona, y vía de acceso a la capital de Tarraco. A finales del siglo X, el conde de Barcelona ordenó construir de nuevo una muralla para proteger a los habitantes del lugar, así como la iglesia de Sant Miquel y el Castillo, monumentos de los que se conservan numerosas estructuras.

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